

La confesión de Tomi...
¡Éste Santi…!!! No puede más… Se le ocurren cada cosas… Pero esta vez me parece que se le pasó la mano y no tenemos más remedio que tomar medidas disciplinarias…
¡Bueno…, es mi turno de contarles algo de mí!!!
Lo bueno es que ya me conocen bastante bien… Ya saben como soy a grandes rasgos, lo han visto a lo largo del libro. Saben que soy decidido, relativamente fuerte, algunos dicen que valiente, que no le temo a nada…, y algo de eso hay… Pero debo confesarles también, que esa actitud puede ser… y a la vez… No sé si decirlo… es…, ¡es una especie de coraza!, un escudo, detrás del cual se esconden…, mis dudas…, mis temores…, mis inseguridades… Es la forma que encontré para auto-defenderme frente a la mirada de los demás… Puedo ser decidido y valiente por fuera, pero eso no es lo que soy por dentro…
Saben también que soy un chico muy racional, muy científico… para mí…, todo tiene que tener una explicación razonable…, posible… y este universo que acabamos de descubrir con mis hermanos, me cuestiona hasta las raíces, hasta las bases mismas donde se apoyan todas mis certezas y seguridades… ¿cómo puede ser posible que todo aquello que me enseñaron desde pequeño, y que aprendí y abracé con pasión…, que creía ciegamente…, de pronto se vuelva difuso, discutible…, improbable… ¿Cómo puede ser que de la nada, todo un universo nuevo y aparentemente ordenado, aunque caótico, pueda estar conviviendo con nuestra propia realidad sin nosotros darnos cuenta? Me cuesta tanto creerlo… aun viéndolo, aun pudiéndolo tocar… aun teniendo el mismísimo Recinto de las mil cuevas, en el sótano de mi casa…, me cuesta aceptarlo como una realidad… Por momentos, creo que todo esto no es más que un sueño y que en cualquier momento voy a despertar, y todo volverá a ser como antes… todo volverá a tener una explicación razonable…
No lo sé…, pero quería que lo supieran… más allá de que intente mostrarme seguro, estable y decidido frente a mis hermanos y mi familia, no lo estoy para nada… dudo de todo y no estoy seguro de nada… Y por momentos me gustaría despertar…
Gracias por escucharme…